Vinos de Andalucía – José F. Ferrer – Ronda está jugando un papel fundamental en el nacimiento de los nuevos vinos andaluces. Sus tierras se han convertido en la comarca andaluza mas dinámica en cuanto a proyectos bodegueros se refiere. Pero todo esto no es nuevo. A mediados del siglo primero antes de Cristo, ya se acuñaban monedas en estos pagos con el motivo de la vid en sus caras. Ello demuestra la importancia de este cultivo en la economía del lugar y que los dioses del olimpo enológico ya mostraron sus preferencias por este rincón de la provincia de Málaga. La llegada de la filoxera en el siglo XIX remató por unas décadas esta tradición vitivinícola, hasta el resurgir de esta nueva etapa.
En el año 2.002 Joaquín Fernández iniciaba la plantación de sus primeras vides en la Finca Los Frutales de 6 hectáreas, una finca en la ladera de un antiguo valle fluvial que experimenta una perfecta termorregulación durante todo el año. En la actualidad hay plantadas 4 hectáreas de las variedades Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah y Garnacha, dentro de una esmerada práctica de agricultura ecológica. De hecho es fácil, durante un paseo por la viña, encontrarnos con la “cuadrilla” compuesta por una docena de ovejas que durante su jornada de trabajo se encargan del desbroce y abono del terreno. El joven enólogo sevillano Pablo Ortigueira (Foto superior) es el verdadero responsable de lo que después encontramos en las botellas. Para Pablo “el vino es algo mas que lo que lleva dentro la botella”, comenta, “y Ronda puede darle al vino todo lo que necesita, historia, cultura, buenas tierras, clima y también magia”. De cualquier forma, entiende que hay que ser prudentes, estudiar bien como se comportan la distintas variedades, no precipitarse y sobre todo “hay que tener en cuenta que este fenómeno del vino en Ronda está en sus inicios y tenemos, todos, que buscar cual debe ser el estilo de estos vinos”. Pablo se ha pateado muchas bodegas, pero valora mucho la experiencia que adquirió durante su estancia en Australia, en bodegas como McWilliam’s Wines fundada en 1.877 en la zona de Hanwood.
En colaboración con la Universidad de Sevilla y la Junta de Andalucía, la bodega desarrolla un programa de investigación para la elaboración del vino con una levadura autóctona de Ronda, con el fin de conseguir aromas y sabores diferentes a los que se fermentan con levaduras de otros lugares. El éxito de este trabajo ayudaría a estos vinos a conseguir una personalidad propia y podrían salir de la uniformidad que amenaza a los vinos españoles.
La bodega tiene tres vinos en el mercado: un curioso Finca Los Frutales Rosado, fermentado en barrica y con crianza sobre sus lías; un tinto Merlot-Syrah con 10 meses de crianza y el buque insignia: Igualado, elaborado con un ensamblaje de los mejores mostos de cada variedad y que en su nombre, Pablo, ha querido recuperar un antiguo vocablo malagueño para sustituir al afrancesado término coupage. El vino se ha criado en roble francés entre 8 y 14 meses, sacándolo conforme cada barrica requería y alcanzaba su madurez. Pablo está muy contento con el desarrollo de las últimas añadas y confía en que, si todo sigue igual de bien, esta va a ser una vendimia de gran calidad. Está seguro que “en los próximos 10 años el vino va a cambiar el paisaje de Ronda y las viñas se extenderán por toda la sierra”.
El interés por la comarca rondeña no se delimita ya a posibles inversores andaluces y ha traspasado las fronteras de nuestra Comunidad Autónoma. Son varios los proyectos que en estos meses se están materializando y que cuentan con inversores nacionales e internacionales. Vinos como los de la bodega Joaquín Fernández, demuestran que Ronda está llamada a jugar un interesante papel protagonista en el sector vitivinícola de nuestro pais.