Vinos de Andalucía – José F. Ferrer. La vendimia este año ha llegado como Dios manda, en septiembre, sin prisas, con maduraciones lentas, sin los agobios y prisas de los últimos años. Al menos eso es lo que comentan los enólogos por toda Andalucía. Desde mitad de agosto, estos profesionales viven en exclusiva dedicados a seguir la evolución de las bayas para determinar en que momento hay que proceder al corte de las diferentes variedades. Dependiendo del comportamiento del clima, de las plantas y del tipo de vino que se quiere conseguir, el enólogo juega con todas estas variables y tiene a su disposición a toda la estructura (grande o pequeña) de la bodega para el momento más crítico del año. El paseo por las viñas se hace a diario y además de la observación, el técnico va catando los diferentes frutos, para que dentro de esa caja sensorial que es la boca, analizar lo que esa uva nos va a dar después.
Este año Bodegas Barbadillo ha querido dar la oportunidad a la prensa de experimentar esa particular cata de uvas, que siempre se hace a puertas cerradas. La cita fue en la Viña Gibalbín donde la Bodega desarrolla el proyecto de su tinto andaluz con el mismo nombre. La enóloga de Barbadillo, Montserrat Molina (En la foto superior), comenzó con un recorrido por el campo para mostrar la evolución del viñedo en los últimos años y finalizó en la sala de catas explicando como se realiza el análisis sensorial de los frutos.
En el aspecto visual se comprobó la diferencia de los racimos entre las variedades que se cultivan en Gibalbín. Pero el análisis mas importante es el que se produce en la boca. El catador debe presionar suavemente la piel con la lengua para comprobar como se desprende de la pulpa, sentir primero las sensaciones frutales de esta, eliminar las pepitas y que darse con la piel. Saber interpretar que nos dice la piel es fundamental, ya que ella es la principal encargada de dar color y aromas al futuro vino. Primero comprobar las sensaciones masticándola en un punto concreto de la boca hasta hacerla una pasta y después frotándola entre los dedos para comprobar su capacidad colorante. Por último volvemos a las semillas para ver su color que va desde las verdes en los frutos no maduros, hasta el marrón y presencia leñosa para los que están en sazón.
La uva Syrah, procedente del sur de Francia, se mostró con granos ovalados y racimos muy apretados. Es muy tánica y afrutada, con sabores que recuerdan a las violetas. En la Cabernet encontramos un grano mas suelto en el racimo, redondo y mas pequeño. Masticando la piel encontramos ese característico sabor de esta variedad a pimiento verde, que para unos es un defecto y para otros una característica diferencial de la variedad. La bordelesa Merlot es propia a presentar corrimiento, granos sueltos y separados al no fructificar todas las flores. Son racimos cilíndricos y pequeños. La hispana Tempranillo presenta racimos apretados y largos con frutos redondos y carnosos. La gaditana Tintilla de Rota tiene un grano muy pequeño, es de maduración muy tardía y aporta una buena acidez al vino. Una de las cualidades de esta variedad es su alta capacidad colorante.


Moltes felicitats Motse, ja pot imaginar-te com hem sento. T’estimo. Un peto.
Disculpen un comentario tan personal. Buena vendimia!!